La polarización que existe en la Universidad de San Carlos no es más que un indicador de la situación general del país. Vivimos en una Guatemala confrontada, poco razonable y poco –o nada- tolerante.
El Consejo Superior Universitario y el Colectivo de Estudiantes por la Autonomía mienten con frecuencia. Cambian las versiones, producen –y reproducen- rumores y al final lo que se logra es una verdadera confusión para el público en general que en la mayoría de los casos está poco o nada interesado en lo que suceda en la USAC. No se puede dejar de lado que son más de 100mil personas quienes –de acuerdo o no- se ven directamente afectadas por los conflictos.
Los guatemaltecos debemos preocuparnos por la situación de la Universidad, incluso cuando no tengamos ese nivel de escolaridad o simplemente no hayamos estudiado en esa casa de estudios. Nos preocupa porque de allí egresan los profesionales que tienen en sus manos el presente y el futuro de este país.
Algunos opinan que los jóvenes de EPA son héroes que están luchando por la participación estudiantil, algo que parece un ideal noble cuando se habla de la autonomía universitaria. Pero hay que caer en cuenta que la corrupción que está enquistada en TODAS las instituciones que trabajan con fondos del Estado, alcanza a la participación estudiantil y eso hace que sean todos procesos viciados que pierden en sí el sentido democrático que se preveía en el espíritu de la ley orgánica que promovía la inclusión.
Los estudiantes tienen, desde luego, derecho a elegir a sus autoridades. Pero los miembros de EPA no son empáticos. No se han sentado a analizar que las consecuencias del medio que utilizan para intentar ser escuchados pasa por encima de la ética y contradice la conciencia social que dicen tener. Miles de trabajadores de la universidad, gente sencilla, cuyo salario no les es suficiente ni siquiera para subsistir, es afectada ahora porque la administración no puede emitir sus pagos. En la misma situación está el grupo de jubilados de la universidad entre otros.
El Consejo dice que va a resolver la situación, pero la verdad es que no hacen nada. Están dando largas al asunto tal vez esperando un milagro o simplemente que EPA se canse. El rector da la cara poco y finalmente nadie analiza el fondo de la problemática. Lo visible es simplemente una sarta de dimes y diretes. Pero ninguno de los dos bandos trabaja sinceramente para resolver el fondo de los problemas. Ambos manipulan la situación y terminan por defender intereses particulares y por afectar a muchos otros con sus actos irresponsables. Se necesita que la USAC sea cada vez menos política y cada vez más académica, que canalice toda esa energía joven en acciones que colmen a este país de desarrollo científico y tecnológico.
El Consejo Superior Universitario y el Colectivo de Estudiantes por la Autonomía mienten con frecuencia. Cambian las versiones, producen –y reproducen- rumores y al final lo que se logra es una verdadera confusión para el público en general que en la mayoría de los casos está poco o nada interesado en lo que suceda en la USAC. No se puede dejar de lado que son más de 100mil personas quienes –de acuerdo o no- se ven directamente afectadas por los conflictos.
Los guatemaltecos debemos preocuparnos por la situación de la Universidad, incluso cuando no tengamos ese nivel de escolaridad o simplemente no hayamos estudiado en esa casa de estudios. Nos preocupa porque de allí egresan los profesionales que tienen en sus manos el presente y el futuro de este país.
Algunos opinan que los jóvenes de EPA son héroes que están luchando por la participación estudiantil, algo que parece un ideal noble cuando se habla de la autonomía universitaria. Pero hay que caer en cuenta que la corrupción que está enquistada en TODAS las instituciones que trabajan con fondos del Estado, alcanza a la participación estudiantil y eso hace que sean todos procesos viciados que pierden en sí el sentido democrático que se preveía en el espíritu de la ley orgánica que promovía la inclusión.
Los estudiantes tienen, desde luego, derecho a elegir a sus autoridades. Pero los miembros de EPA no son empáticos. No se han sentado a analizar que las consecuencias del medio que utilizan para intentar ser escuchados pasa por encima de la ética y contradice la conciencia social que dicen tener. Miles de trabajadores de la universidad, gente sencilla, cuyo salario no les es suficiente ni siquiera para subsistir, es afectada ahora porque la administración no puede emitir sus pagos. En la misma situación está el grupo de jubilados de la universidad entre otros.
El Consejo dice que va a resolver la situación, pero la verdad es que no hacen nada. Están dando largas al asunto tal vez esperando un milagro o simplemente que EPA se canse. El rector da la cara poco y finalmente nadie analiza el fondo de la problemática. Lo visible es simplemente una sarta de dimes y diretes. Pero ninguno de los dos bandos trabaja sinceramente para resolver el fondo de los problemas. Ambos manipulan la situación y terminan por defender intereses particulares y por afectar a muchos otros con sus actos irresponsables. Se necesita que la USAC sea cada vez menos política y cada vez más académica, que canalice toda esa energía joven en acciones que colmen a este país de desarrollo científico y tecnológico.
1 comentario:
Yo pienso que hay que usar las leyes de las que tanto saben utilizar personas famosos del país, ya que bloqueando la entrada a la universidad solo nos quedamos sin clases y que el rector y empleados administrativos trabajan nada a lo poco que hacen cuando la U está funcionando..
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